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¿Es posible conseguir una dieta limpia?

La comida es una de las fuentes de vida principales. Nos nutre, nos fortalece y nos hace sentir bien. Por eso, cuando vemos la comida como el enemigo, nos metemos en un ciclo de “privación – recompensa” del que nos es muy difícil salir. Normalmente  esta recompensa consistirá en alimentos con azúcares, lo que inicialmente nos dará el famoso  “subidón”, para luego sentirnos cansados e incluso con un sentimiento de culpa. Y así, hasta volver a comenzar con el ciclo de privación. La buena noticia es que podemos salir del círculo

 

¿Qué son  los alimentos “limpios”?

 

  • Aquellos que no han cambiado mucho desde su estado natural. Por ejemplo, esas patatas fritas de bolsa, no se parecen mucho a la patata original ¿verdad? En cambio la pera a menudo olvidada en tu frutero, no ha cambiado demasiado desde que colgaba del árbol.
  • Aquellos a los que no se les ha añadido ningún sabor artificial.
  • Aquellos que no duran meses en la despensa. Los alimentos “limpios” caducan o se ponen malos enseguida, ya que son naturales y no tienen preservativos artificiales. Por eso desconfía de aquellos alimentos que parece que han hecho un pacto con el diablo.
  • No tienen una larga lista de ingredientes, muchos de los cuales no puedes reconocer y ni mucho menos pronunciar.
  • No tienen el azúcar entre sus tres principales ingredientes. Los azúcares normalmente terminan en “osa” ; “fructosa”, “glucosa”…

 

¿Cuáles son las reglas de los alimentos “limpios”?

 

El azúcar engorda y encima se convierte en grasa más rápidamente que la misma grasa, porque aumenta los niveles de insulina, lo que favorece la acumulación de grasa. Estudios demuestran que el 40% del azúcar que consumimos se convierte directamente en grasa, y esto es en personas delgadas. Si encima tienes sobrepeso, hasta el 60% se convierte en grasa y tiende a acumularse alrededor de tu estómago, cintura y caderas. Para que nos entendamos, si consumes azúcar todos los días, te será muy difícil perder peso.

El azúcar además extrae vitaminas de tu cuerpo, y un cuerpo sin vitaminas es un cuerpo con hambre. Esta es una de las principales razones por las que las personas con sobrepeso siempre parecen hambrientas; no tienen una dieta suficientemente rica en vitaminas al no estar bien nutridas. Por último, si abusamos del azúcar nos sentiremos cansados e impactaremos de manera negativa a nuestro sistema inmunológico.

 

¿Qué hacer?

Lo primero es aportar equilibrio y sentido común a nuestra dieta. Acabamos de hablar del azúcar, que se encuentra en todo tipo de alimentos, no sólo en los más obvios, como pasteles, galletas, chocolate y en las bebidas gaseosas, sino también en los artículos “light” o para dietas. Así que ya sabes, hay que estar atentos y ser un comprador informado, ya que muchos productos que nos venden como sanos no lo son tanto. Y, por ejemplo, ¿qué ocurre con el café? Podemos consumir cafeína en pequeñas dosis. El Té Verde también contiene cafeína en menores dosis. El problema con el café es que aumenta los niveles de estrés en nuestro cuerpo, y cuando estamos estresados segregamos una hormona llamada cortisol que hace que nuestro cuerpo se aferre a la grasa, por lo que ¡no nos pasemos de un par de tazas al día!

 

Y… ¿qué pasa con el alcohol?

El alcohol también contiene azúcar, y como resultado hace que acumulemos grasa en la zona del abdomen, y además, si nuestro hígado está demasiado ocupado procesando el alcohol, no va a poder quemar grasa.

Por último, hay que decir adiós a la comida procesada y pensar que cuanto menos haya sido alterada y más se parezca a su estado original, mejor será para nuestra zona abdominal.

 

¿Toda la grasa engorda?

 

No hay que tenerle miedo a la grasa. Claro que cuando hablamos de grasa, nos estamos refiriendo a la grasa buena. Esta es la que es buena para el corazón, y que se encuentra en los frutos secos, aguacates, algunos pescados y aceites. Desafortunadamente para algunos no nos estamos refiriendo a la grasa que se encuentra en el borde de una tira de bacon, en la carne procesada, o en la corteza de la pizza. Las grasas buenas  deberían ser consumidas cada día, ya que ayudan a tu cuerpo a quemar grasa en la zona del centro del cuerpo, y a  absorber vitaminas y minerales de manera eficiente. Las grasas buenas también reducen los antojos de azúcares, le dan un empujón a nuestros niveles de energía, aportan una sensación de saciedad durante más tiempo y nos ayudan a concentrarnos.

 

Resumiendo, las toxinas se encuentra principalmente en:

  • El azúcar, alcohol, bebidas azucaradas y gaseosas, en la comida procesada, alimentos “light” o para dietas, en el exceso de cafeína, en los edulcorante naturales, aditivos, preservativos, colorantes artificiales y pesticidas (por eso lava concienzudamente las frutas y verduras).

 

Comenzar con una dieta más limpia no tiene por qué ser un drama. Empieza preguntándote cuáles son tus motivaciones y revisar cuáles son tus hábitos actuales; sólo tenemos que echar la vista atrás y analizar lo que hemos consumido durante la última semana por ejemplo. ¿Cuántas de esas comidas tenían demasiados alimentos procesados? ¿Cuántas contenían alimentos naturales y sin alterar? ¿Dependemos demasiado del café?

Haciéndonos las preguntas adecuadas, podremos valorar cómo de variada y limpia es nuestra dieta y hacer los cambios necesarios. También hay muchos especialistas y publicaciones, donde encontrarás recetas maravillosas.

 

 

Alicia Navas
Fundadora de El Búho Verde, trabaja con los laboratorios de complementos alimenticios para traerte los productos naturales con las fórmulas más efectivas. Su misión también consiste en mantener una comunicación directa y fluida para asegurar el mejor servicio a los clientes de El Búho Verde.